Tan habitual es el tema del dolor de espalda en nuestras conversaciones que ya se ha convertido en un tema de sobremesa debido a que la mayoría de la población lo va a padecer en mayor o menor medida a lo largo de su vida.
El origen de los síndromes mecánicos del raquis, en adelante SMR, es multifactorial y se verá influenciado por factores tan dispersos como la edad, sexo, sobrepeso, presión atmosférica, estrés, etc.
En algunos casos irá acompañado de algún daño en la columna, pero no tiene por qué existir una lesión para padecer dolor de espalda.
Numerosos estudios científicos indican que, con o sin lesión, uno de los factores determinantes para prevenir o recuperarse de los SMR es disponer de una masa muscular en el tronco fuerte y eficiente que permita minimizar las cargas que soporta la columna vertebral por el hecho de soportar nuestro propio peso y las fuerzas a las que se ve sometida durante el movimiento o levantamiento de cargas.
¿Por qué aparece dolor al hacer ejercicio?
A tal fin podemos entender que la actividad física es el mejor medio para prevenir el dolor de espalda. Sin embargo, nos encontramos con muchos casos en que, durante la práctica de la actividad física, aparece dolor.
Crasso error sería interpretar que no estamos en la vía correcta. Lo que está ocurriendo en esta situación es que no estamos ajustando adecuadamente la carga y el tipo de trabajo a nuestras posibilidades. Y si hablamos de un caso en el que hay una lesión, aún más meticulosos debemos ser con el desarrollo del ejercicio.
La importancia del ejercicio bien diseñado
Precisamente en definir cómo debe ser este ejercicio es donde la Escuela Española de la Espalda está invirtiendo más esfuerzos, creando procedimientos cada vez más eficientes y seguros en la recuperación de las lesiones de columna.
Prevención: cómo evitar el dolor si aún no lo tienes
Empecemos hablando de la prevención. En el caso de que no tengamos dolor de espalda y queramos mantener nuestra espalda sana, la primera premisa debe ser mantener unos niveles de actividad que garanticen un tono muscular adecuado y que el tronco desempeñe correctamente sus funciones durante el movimiento y la absorción de cargas.
No hay ninguna especificación exacta sobre cuál es la mejor actividad física, pero sí se recomienda:
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evitar actividades de alta carga o impacto
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cuidar la ejecución técnica de los ejercicios
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ajustar volúmenes e intensidades a las posibilidades individuales
Recuperación: qué hacer si ya hay una lesión
En el caso de que nos encontremos ante una lesión en la columna que esté provocando dolor, hablamos de tratamiento, y el ejercicio será un pilar fundamental para recuperar la salud de la espalda.
Pero esta es una situación más compleja, ya que debemos desarrollar una musculatura que se inserta sobre una zona dañada.
En este contexto, todo proceso de recuperación debe partir de un diagnóstico, antes de intentar cualquier ejercicio. Una vez diagnosticada la lesión, hay que evaluar los cambios que el cuerpo ha generado como mecanismo de protección. A partir de ahí, se debe aplicar un programa de ejercicio específico y supervisado por especialistas.
Evitar recaídas: lo más importante tras la recuperación
Una vez estabilizada la zona lesionada, el camino no ha terminado. Este es uno de los errores más comunes y por eso las lesiones de columna presentan tantas recaídas.
La lesión no desaparece: seguirá allí. Pero si logramos mantener una musculatura del tronco fuerte y estable, podemos convivir con ella sin dolor.
Para que esto sea posible, una vez recuperada la zona, es imprescindible:
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integrarse progresivamente en un estilo de vida activo
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aprender a autogestionar la lesión
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actuar siempre a favor de la salud
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Andreu Galmés Rosselló
Licenciado CAFE Col. 5667
Dr. General Escuela Balear de la Espalda